10 consejos para el buen uso del Bótox
10 consejos para el buen uso del Bótox

Con el objetivo de aportar información veraz y desmentir los falsos mitos sobre la toxina botulínica, cinco dermatólogos españoles han elaborado un decálogo que persigue también fomentar el buen uso de esa sustancia. Los responsables de este documento son Ricardo Ruiz, Manuel Asín, Josep González Castro, Nerea Landa y Vicent Alonso.

1. La toxina butolínica mejora las arrugas de expresión. Es el tratamiento ideal para mejorar las arrugas de expresión, como el entrecejo, las patas de gallo y las arrugas de la frente. Para combatir la pérdida de volumen, la calidad de la piel y la flaccidez, Cristina de las Heras, cirujana y experta en Medicina Estética, explica que deben tratarse con otras técnicas dermatológicas con ácido hialurónico, hidroxiapatita cálcica y bioimplantes faciales, útiles para incrementar la producción autónoma de colágeno.

2. Es segura. Su uso es seguro y se aplica también para el abordaje de migrañas, tics, estrabismo y sudoración excesiva. En este último, la toxina botulínica tipo A bloquea el impulso nervioso hasta las glándulas sudoríparas. “Así se reduce la liberación de sudor en las glándulas tratadas sin que se vean afectadas otras funciones nerviosas. Se trata de forma ambulatoria, inyectando pequeñas dosis sobre la piel de la axila, y el efecto es progresivo a partir del segundo día”, apunta De las Heras. El decálogo también afirma es seguro en niños para corregir movimientos musculares anormales.

4. Previene la aparición de arrugas. “La toxina butolínica tiene un efecto preventivo sobre el envejecimiento al educar la musculatura facial”, señala el decálogo. Sobre cómo actúan esta sustancia, De las Heras comenta que la toxina botulínica es un polipéptido sintetizado que, al unirse con receptores de las células nerviosas, impide la liberación de acetilcolina. La inhibición de este neurotransmisor permite la relajación muscular y la consecuente eliminación de las arrugas. “Esto significa que en la medida en la que se prolongue este proceso, la relajación muscular impedirá la formación de arrugas y nuevas líneas de expresión”, especifica.

5. Cada paciente es distinto. La anatomía de cada persona requiere que la técnica, la inyección y la dosis sean diferentes para obtener resultados naturales. “Por ejemplo, la forma de la ceja de la mujer (en ala de gaviota) es totalmente diferente a la forma de la ceja masculina, que es recta y más próxima al párpado”, apunta el documento.

6. Repetir el tratamiento. Hay que repetir el tratamiento cada cuatro o seis meses para tener un efecto duradero.

7. Un abordaje facial integral. Es necesario un tratamiento cutáneo global con el objetivo de conseguir resultados naturales: “Por ello es conveniente tratar la cara completa con toxina butolínica para relajar los músculos depresores de la expresión facial”.

8. Mejora el estado de ánimo. “Cuando su indicación es con fines estéticos, este activo corrige las arrugas de expresión y una imagen rejuvenecida puede ayudar a tener una actitud positiva tanto social, laboral como personalmente”, explica De las Heras. Esta experta apunta que cuando se emplea por prescripción médica, como el tratamiento de dolores focalizados o la hipersudoración, la toxina botulínica contribuye a mejorar la calidad de vida y la autoconfianza del paciente, respectivamente.

9. Los malos resultados se deben a una mala técnica. Una mala ejecución produce resultados no deseados. Sobre los posibles efectos secundarios, De las Heras comenta que son reversibles: “La inyección subcutánea o intramuscular puede provocar molestias locales, enrojecimiento, edema y, a veces, algún hematoma”. Otras reacciones son náuseas, dolor de cabeza, malestar o se quedad de boca.

10. Menos es más. El principal objetivo de esta técnica es mejorar el aspecto facial sin que parezca artificial.

JORNADA INFORMATIVA
Para dar a conocer el decálogo y resolver dudas este viernes, 13 de mayo, los autores celebrarán varias jornadas informativas en sus respectivas clínicas en Madrid, Alicante, Barcelona, Bilbao y Valencia. “Durante estas sesiones se hablarán de la necesidad de conocer la anatomía facial y su funcionamiento”, explica De las Heras, quien participará en la sesión que tendrá lugar en la Clínica Dermatológica Internacional, en Madrid.

Sobre el papel del farmacéutico a la hora de atender a estos pacientes, De las Heras comenta que hay cosméticos que pueden ser complementarios: “La argelina es eficaz a partir del tercer mes después del tratamiento, pues prolonga los resultados del mismo. Si tras la inyección apareciera un hematoma, la aplicación de árnica y vitamina K pueden ser útiles para acelerar su curación”. La especialista también advierte de que la fotoprotección es fundamental para evitar la hiperpigmentación.